viernes, 28 de agosto de 2009


...El cine revela sus afinidades, no con la pintura, la literatura o el teatro, sino con entretenimientos populares: los cómics, el ajedrez, los naipes, el tarot, las revistas y el tatuaje.

El cine no deriva de la pintura, ni de la literatura, ni de la escultura, ni del teatro, sino de la antigua magia popular. Es la manifestación contemporánea de una historia evolutiva de sombras, un hechizo de las imágenes en movimiento, una creencia en la magia...

Jim
Morrison - Fragmento del libro "Una plegaria americana y otros poemas"

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Taller de Guión: 17º Clase

El Grito - Edvard Munch

Módulo 9: El Sonido.


Contenidos:
El sonido desde el punto de vista autoral. Su valor narrativo y dramático en la ejecución.
La implementación de los elementos principales: el Diálogo; la Música; el sonido Ambiente y Foley.
La música como marco o recurso complementario de la imagen. La música como elemento narrativo aplicada al subtexto de la escena. Lo significativo. La música como eje de un género (Musical); como leit motiv, como personaje o como recurso de acentuación.
El sonido ambiente como marco y elemento narrativo. Su nivel expresivo para comunicar sensaciones, pensamiento, ideas o como generador de climas. Su empleo para jerarquizar la escena.

Bibliografía recomendada:
Michel Chion, "La audiovisión". Introducción a un análisis conjunto de la imagen y el sonido, Ediciones Paidós, Bs. As., 1993.
Espinosa L. y Montini R., “Había una vez…cómo escribir un Guión”, Nobuko, Bs As, 2007.
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jueves, 27 de agosto de 2009

"Heavensong" de Carl Zitelmann

Película escrita y dirigida por Carl Zitelman. Entre el cortometraje y el videoclip, a ésta pequeña Historia le bastan unos pocos minutos para hablar de soledades, amores y el irresistible sabor de la vida (y de la muerte).

HEAVENSONG from carlZ on Vimeo.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Taller de Guión: 2º Clase (Martes)

Saul Steimberg

Módulo 2: El proceso de escritura, su inicio.

Contenidos:

Descripción de los posibles procesos previos a la escritura de un guión, partiendo de una idea y llegando a la elaboración de un argumento.
La idea y sus disparadores. Sistematización. Idea seleccionada, verbalizada, leída, transformada, buscada, propuesta por encargo. Nuestra búsqueda interior. Una imagen, una fantasía. La realidad externa como fuente. Una noticia periodística, la impronta de una conversación casual, unas fotos, unas frases, un poema.
Comenzando por un personaje o un hecho. Inter-juego dialéctico.
La necesidad de ejercer nuestra capacidad imaginativa. El cerebro es un músculo que necesita entrenamiento. La idea y nuestra capacidad imaginativa. El proceso dialéctico de la creación. Lo original como una negación de lo dado. Una vuelta al origen.
Del disparador a un estadio superior.
La idea argumental y la noción de conflicto
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Diferenciación entre idea argumental y situación. Situación potencialmente conflictiva a la estructuración concreta del conflicto. Diferenciación de idea argumental y tema y/o premisa.

Bibliografía recomendada:

Carrière Jean C. y Bonitzer Pascal, "La práctica del guión cinematográfico", Ediciones Paidós S.A., Bs. As., 1991.

Christian Busquier, "Escribimos Cine", Ediciones La Crujía, Bs. As., 2005
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sábado, 22 de agosto de 2009

Vote JPV presidente!!!


Entrevista realizada por la Revista Brando al periodista Juan Pablo Varsky.


Todos te reconocen y te tratan con respeto. En el resto de las canchas, ¿te pasa lo mismo?
Sí, sí, siempre es tranquilo. La gente no se mete conmigo.

Tus columnas en La Nación, los lunes, suelen ser críticas hacia varios pesos pesados del fútbol. ¿Nunca te hicieron un tironcito de orejas?
No, no. Nunca.

Quiere decir que conseguiste algo inhabitual: sos un periodista de TyC con una visión no complaciente del sistema.
Sí, y está bueno. Pero es muy difícil que escriba cualquier cosa. Si lo documento y lo respaldo, no me pueden decir nada. El presidente de Banfield (Carlos Portell) me dijo que me enviaría cartas documento, pero no pasó nada. Y el otro día escribí algo fuerte sobre River y José María Aguilar, el presidente, me mandó un mensaje de texto: "Me duele, pero es cierto". Pero no: tirón de orejas, no. Y sí: reconozco que hay muchas cosas en las que yo no tengo autocensura.

¿Y nadie de arriba te recrimina nada?
El capo de Torneos, Alejandro Burzaco, me dijo alguna vez: "No estoy de acuerdo con eso que publicaste", y listo, nada más. Me llevo bien con él. Y además estoy un poco loco, ja.

Alguna vez, Grondona te cortó una entrevista al aire porque no le había gustado una pregunta. ¿Cómo te llevás ahora con él?
Ni bien ni mal. Sé que hay algunas cosas que escribo que no le gustan, pero también creo que me respeta. El tipo lleva treinta años y la primera mitad fue muy buena, con muchos logros deportivos, institucionales y económicos. Pero mientras más cerca estuvo de la FIFA, más lejos estuvo de la AFA. Y creo que el fútbol se hizo tan complejo que hacen falta gerentes capacitados en un montón de áreas para firmar diferentes contratos en negocios que hay que seguir cada tres años, como la imagen del seleccionado, o la relación entre los clubes y la AFA. Además, si no está él en la AFA, nadie decide nada.

Como la elección del DT de la Selección, por ejemplo.
Claro, eso es la influencia de sus hijos (Julio y Humberto, quienes fueron claves para que Diego Maradona reemplazara a Alfio Basile). Y me parece que el contraste de esto de ahora, respecto del Grondona que sostuvo a Bilardo cuando Michingo Rodolfo O'Reilly, Osvaldo Otero y Raúl Alfonsín querían sacarlo antes del Mundial 86, es muy marcado. Y también está el predio de la afa en Ezeiza, que es una maravilla, o la elección de José Pekerman como técnico de los juveniles. Te puedo nombrar muchos méritos de Grondona, pero fueron del 79 al 94-95, en los primeros quince años de gestión. En los últimos quince, salvo la elección de Marcelo Bielsa, ya hay menos logros.

El tema es que él maneja la plata.
Claro. El pretende gobernar hoy con el mismo estilo de hace veinte años. Y sigue porque armó un sistema de relación con los clubes que lo blinda: a la hora de reelegirlo, todos levantan la mano, por lo que la dirigencia también debe renovarse. La AFA maneja el dinero y nadie va a cuestionar a un tipo que te presta plata. Hay un tema muy bien armado ahí.

Hace unos años, el diario The Guardian publicó una crónica sobre la violencia del fútbol argentino. El texto, al final, decía: "La esperanza reside en el joven periodista Juan Pablo Varsky, que quiere ser presidente de la AFA". ¿Es cierto? ¿Querés ser presidente de la AFA?
Sí, sí, quiero ser presidente de la AFA. Pero más adelante, a los 45. A esa edad, quiero presidir la AFA y trabajar en la función pública. En cuanto al fútbol, creo que hay estadios en condiciones de insalubridad que generan violencia. Llegar, hacer la cola, que te tiren un caballo, que el franelita te pida 15 mangos. Todo eso es un caldo de cultivo, como también lo es la nula tolerancia a la derrota, los torneos cortos, los promedios y un montón de cosas más por resolver.

¿Y no te seduce ser presidente de un club?
No, porque un club, en definitiva, también se mide por el éxito deportivo. Y en cambio, si sos presidente de la AFA, ojalá la Selección salga campeona del mundo, pero que haya cero muertos en las canchas es un logro mucho más importante que ganar un mundial. Hay que tener un fútbol que se exporte y sea rentable, que los partidos empiecen a horario y que las canchas estén limpias de publicidades, sin hombres tarjetas ni promotoras ni paragüitas de la empresa detrás de los jugadores. Todo eso, como las formaciones de los equipos con cien pibes alrededor, o rodeados de mascotas, para mí no va.

¿Querés algo así como refundar el fútbol argentino?
Sí, digamos que sí.

Estás un poco loco. Dijiste que, cuando cumplas 45, no sólo querrías ser presidente de la AFA, sino que también apuntarías a la función pública. ¿A qué te referías: una intendencia, una banca en el Congreso?
A la función ejecutiva. Un ministerio, una secretaría, la AFA.

Varsky presidente. Suena bien.
Sí, tengo el delirio de ser presidente. Pero sería el primer presidente judío de la historia de Argentina. Y no sé.

¿Presidente de la Nación estás diciendo?
Sí. En eso soy ambicioso. No codicioso. Ambicioso sí.

Va en serio, entonces.
Sí, Matías (Martín) me jode: vas a ser presidente. Los que me conocen bien saben que no hay que reírse ante esta afirmación. No digo que vaya a pasar. No lo sé. Pero desde la política me gustaría ejercer un cargo ejecutivo y público. Pero ojo, no ahora, sino cuando tenga 45.
En Brasil 2014 tendré 44, así que será mi momento. Me tomo en serio eso de los ciclos mundialistas. En Alemania 2006, vi muy claro que había terminado la era del periodista meramente deportivo. Me saturé de comentar goles de Suiza o Bolivia, algo que antes me divertía. Así que renuncié al noticiero deportivo y empecé No somos nadie.

¿Nunca te propusieron integrar ninguna lista?
No, nadie me llamó.

¿Y si te llaman?
Ahora diría que no, pero después de los 45 diría que sí.
La crisis de 2001, que yo divido en política y económica, rompió el esquema de los partidos. La crisis económica se solucionó en parte: si bien hay muchos indigentes fuera del sistema, se han achicado indicadores que en 2001 eran demoledores. Y la crisis política todavía no terminó. La candidatura de Gabriela Michetti para las elecciones recientes lo demuestra: se fue de la vicejefatura de Gobierno para pelear en el Congreso entre ¡256 diputados! Y eso tiene que ver con la crisis de representatividad, con candidatos sin partidos y partidos sin candidatos. Hoy el votante, salvo en algún caso de profunda identificación partidaria, vota a personajes.Varsky habla con fruición de su político favorito, el ex presidente socialista chileno Ricardo Lagos ("un tipo admirable por su conocimiento y su tolerancia"), y lamenta que no haya ningún líder argentino con esa categoría

¿Y de economía? ¿Tenés un perfil definido?
Sí. Estudié dos años Ciencia Política y tres en Económicas, pero además leí bastante, por lo que tengo posiciones definidas: John Maynard Keynes es el tipo que realmente evolucionó la economía. Me parece bien que el Estado intervenga y no abandone su rol influyente, pero también me encantaría que hubiese más inversiones y creo que es compatible la participación estatal con la privada.

¿Y qué harías de diferente de este gobierno de Cristina?
En el trazo grueso, este Gobierno me cae bien, pero lo del INDEC es lamentable, es el peor pecado de este Gobierno, porque no sólo oculta el costo de vida, sino que también trastoca estadísticas públicas confiables respecto del nivel de indigencia. No tenés una foto del país. Y siguiendo con la economía, me encantaría que hubiese créditos hipotecarios a una tasa razonable. Hoy un banco te toma un depósito al 11 por ciento y te da un crédito al 48: son 37 puntos porcentuales de diferencia. Hablo con amigos que laburan en bancos y me dicen que tienen liquidez: en este tipo de cosas tiene que intervenir el Estado. ¿Cómo no va a intervenir? Además, venimos de la caída de un paradigma en el que creíamos que la economía se autorregulaba. Ahí tienen, ¡minga! Mirá el despelote que armó la autorregulación.

Fuiste a la plaza en 2001. ¿Cantaste "que se vayan todos"?
Sí.

No se fue nadie. ¿Te desilusionó?
No, porque el canto era otra cosa. Se refería a una crisis de representación que sigue. Hay una frase de Martín Sabbatella que me quedó: "Todavía hay muchos que deberíamos estar juntos y estamos separados, y hay muchos de los que están juntos que deberían estar separados". Y desde la crisis de 2001 no se reformuló el mapa político partidario. Para las últimas elecciones, por ejemplo, todo el mundo presentó a Francisco de Narváez como opositor de Néstor Kirchner, pero los dos tienen más cosas en común que diferencias.

Dicen que jugando al tenis tenés mucho talento y mucha ira, que solés romper raquetas. ¿Eso es poca tolerancia a la frustración?
No: es fastidio y autoexigencia. Porque no va en función del resultado, sino de cómo estoy jugando. De hecho, las últimas tres veces que rompí raquetas fueron en partidos que gané.

Es sabido que querés morirte a los 95 años jugando en una cancha. ¿Entonces? ¿En la AFA o en Olivos? ¿Dónde serías más útil?
Son dos etapas, no simultáneas, pero sí compatibles. Lo que tiene ser presidente de la Nación es que te vota el pueblo. Y que te vote todo el mundo es un elixir divino, una posibilidad maravillosa.

JPV: Periodista y futuro Presidente. Conductor del programa televisivo "Fútbol de primera" y de las mañanas radiales de Rock & pop en el programa "No somos nadie".
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...El primer trabajo es crear la emoción y el segundo trabajo es preservarla...

...En la mayoría de los films hay muy poco cine y yo llamo a esto habitualmente "fotografía de gente que habla". Cuando se cuenta una historia en el cine, solo se debería recurrir al diálogo cuando es imposible hacerlo de otra forma. Yo me esfuerzo siempre en buscar primero la manera cinematográfica de contar una historia por la sucesión de los planos y de los fragmentos de películas entre sí.

Lo que se puede lamentar es que, con el advenimiento del sonoro, el cine se estancó bruscamente en una forma teatral. La movilidad de la cámara no cambia nada. Incluso si la cámara se pasea a todo lo largo de una acera, es siempre teatro.
El resultado es la perdida del estilo cinematográfico y la perdida también de toda fantasía...


Alfred Hitchcock - Fragmento del libro
"El cine según Hitckcock" de François Truffaut.

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Taller de Guión: 16º Clase

Alejandro Ros

Módulo 8: Otros dispositivos técnicos para la ejecución.

Contenidos:
Códigos y pautas que aplica el guionista para producir el efecto dramático buscado. Narración que despierte, sostenga e incremente el interés del público.
Relación entre la reacción del personaje y el efecto con el espectador. Relación entre el contenido del relato y el efecto sobre el espectador. Empleo de la información y el ritmo narrativo. Tempo cinematográfico.
La Anticipación y la Sorpresa. Manejo de la expectativa y el juego de apariencias. El Suspenso. Su utilización como efecto dramático. La implantación o el sembrado de información. La Repetición. El movimiento hacia adelante. La Relajación. La Elipsis. El Flashback y el Flashforward.

Bibliografía recomendada:
Seger Linda, “Cómo convertir un buen Guión en un Guión excelente”, Ediciones Rialp S.A., Madrid, 1993.
Vale, Eugene, “Técnicas del Guión para cine y televisión”, Gedisa S.A., Méjico, 1988.
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jueves, 20 de agosto de 2009

Look virtual

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¿A quién perteneces?

Simpática gráfica que ilustra con estereotipos las distintas comunidades virtuales.
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La vida es injusta, el cine no.


...He soñado con el pasado, con un mundo felíz.
Luego desperté...

Sheriff Ed Tom Bell
"No country for old Men"


El secreto de sus ojos, la nueva película de Juan José Campanella, se convertirá en pocas semanas en un éxito de taquilla, al cabo de un año en una obra multipremiada, y con el correr del tiempo en un clásico de la cine nacional.

A veces (pocas) el cine argentino genera una grata comunión entre los autores, realizadores y el público en general que hacen de una película un evento cinematográfico. Y no me asusta decirlo, no, porque esta película vale más que el alto precio de su entrada o los otros títulos que invitan desde la marquesina. Vale por sí misma, y vale mucho.
Sin lugar a dudas, el mejor trabajo hasta la fecha de J. J. Campanella, un director que nos tenía "acostumbrados" al costumbrismo y que ahora, sin dejarlo de lado, lo pone en otro plano y se sumerge hasta las profundidades del género. ¿Cuál género? Todos.
Son válidos los rótulos del la crítica y el marketing, pero la obra, rebelde, no se deja clasificar y, si bien se apoya en el policial, el thriller, la comedia, el drama y el melodrama, amalgama a todos, sin perjudicar la pureza de cada uno, y los expone como algo singular. "El secreto..." es una película de género, y Campanella se mueve con soltura y maestría en cada uno de ellos. Pero es más que eso. Es una obra cinematográfica.
Eduardo Sacheri y J.J.C. escriben un guión sin fisuras, de personajes sólidos, queribles y repulsivos, con algunos guiños futboleros de un autor que del cuero sabe mucho, y que ayudan al espectador a olvidarse de la butaca, siendo partícipe de la historia.

Darín y Villamil hacen lo que ya sabemos que pueden hacer, lo que necesita la película, y lo hacen muy bien. Pero Sandoval y Morales sobresalen, desde una función de rol donde complementan a los protagonistas, con un Guillermo Francella (Sandoval) reinventado, componiendo un personaje serio y problemático, que gana en simpatía sin la necesidad de hacer su gracia, jamás sonríe y no necesita de todo su repertorio humorístico para hacer reír, sólo su accionar medido y contenido a lo largo del relato lo van construyendo y dimensionando. Por su parte, Pablo Rago (Morales) intensifica cada escena con su simple aparición y una escasez de recursos admirables.

Campanella entra así en el ranking de los directores envidiables, aquellos que generan admiración por su capacidad narrativa, por el manejo de puesta en escena, por las ideas visuales (¿cómo filmó todo la secuencia del Tomás Ducó?), por su manera de expresar y comunicar. Por todo ello (y muchas cosas más) el espectador disfruta de una película, muy lograda, ...que no parece argentina..., dirá alguno, pero que es bien de acá, que estimula y contagia la risa, pero que tiene bolas para meterse de forma directa con temas ríspidos como la justicia, que otorga una nueva mirada a la época de la dictadura, no tan solemne y didáctica, que indaga al hombre y sus conductas, y que reflexiona sobre los monstruos que nosotros mismo creamos.
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miércoles, 19 de agosto de 2009

NUEVO Taller de Guión: 1º Clase

Este martes comenzamos un NUEVO Taller de Guión en el CEA con mucho entusiasmo y buen material para trabajar. Como acordaramos con nuestros alumnos, iremos publicando los módulos de cada clase y el material bibliográfico recomendado.
Bienvenidos.

Collage - Pablo Bernasconi

Módulo 1: El guión objeto

Contenidos:
El guión como objeto transitorio, efímero y destinado a la realización. Su existencia inminentemente práctica. Función mediática o instrumental del guión en relación a la película.
El guión cinematográfico como la primera forma de la película, como modelo y directriz.
El lenguaje en el guión. El guión como objeto específico que transita entre la literatura y el cine. Su particularidad en forma, tiempo y función.
El guionista, ¿más un director que un escritor? El guionista como creador de una primera puesta en escena que incluye elementos inherentes al rodaje y al montaje.

El Guión y su proceso de aprendizaje.
Teoría y práctica. El aprendizaje a través del proceso de escritura. Enseñar "cómo" escribir un guión y "a" escribir un guión.
El espectador sabe mucha más de lo que cree saber. La posibilidad de desplegar y sistematizar esas estructuras dramáticas incorporadas colectivamente a través del proceso de escribir. Articulación de la acción con la teoría. El trabajo con el error, la negación para construir el objeto de estudio.
El objetivo de alcanzar a escribir un guión como aprendizaje y punto de partida para tener "un buen guión".

Bibliografía recomendada:
Carrière Jean C., y Bonitzer Pascal, "La práctica del guión cinematográfico", ediciones Paidós S.A., Bs. As., 1991.
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martes, 18 de agosto de 2009

100 X 100: soy al humor lo que un Ardiles al fútbol, un trabajador.


Segunda parte de la entrevista realizada por la revista "El Gráfico" al Negro Fontanarrosa.

¿Qué hiciste después de la derrota con Cruz Azul en la semifinal de la última Libertadores?
La sensación general, a priori, era: partido muy difícil. Central había llegado mucho más lejos de lo que se podía pretender. En general hubo una sensación de cristiana resignación.

¿Caloi, Quino o Landrú?
Eso no te lo voy a contestar porque me van a cagar a piñas entre todos. Los tres son muy amigos.

¿Qué te cuesta más: dibujar o escribir?
Escribir me produce una tensión diferente. Dibujar no me cuesta tanto, a pesar de que no me considero un buen dibujante sino uno correcto. El problema es el texto; el dibujo sale.

¿Nunca tuviste miedo de que un día se te corte la inspiración y no te salga nada?
Una vez lo contestaba Quino en una mesa redonda: todos tenemos miedo. Pero él decía: si hasta ahora se me han ocurrido cosas, ¿por qué de golpe se me van a dejar de ocurrir? Es un fantasma que a uno le da vueltas, pero lo de Quino tiene mucha lógica.

¿Asado, pastas o pizza?
Uhhh, las tres cosas me gustan mucho. Son la base de mi alimentación, en realidad.

Una ciudad del mundo fuera de la Argentina.
Nueva York.

El primer partido que fuiste a la cancha.
Uno contra Tigre que me llevó mi viejo. Medianamente se recuerda porque fue una goleada muy grande de Central. Al final uno se da cuenta de que, en general, te toca debutar como espectador en uno de esos partidos intrascendentes.

¿Qué extrañas del fútbol de antes?
Algunas sensaciones, como comer las pastas al mediodía y después salir a la cancha. Son hábitos más relacionados con el entorno que con el fútbol en sí. Y extraño el público, o sea, desapareció el público. Eso es indudable y desalienta.

¿Cuándo, cómo y por qué te metiste en esto que hacés?
Uhhh, qué sé yo. A mí me gustaba copiar las historietas, pero no terminé el secundario y estuve un tiempo al re pedo hasta que mi viejo, un poco preocupado, me consiguió un laburo en una agencia de publicidad. Me metieron de pinche, para servir café y, poco a poco, empecé a hacer alguna cosita. El primer trabajo vinculado con lo mío fueron cosas del tipo “rellená esto de negro”.

La última vez que te agarraste a trompadas.
En la escuela primaria habrá sido.

¿Todos los días a la tarde vas a El Cairo a tomar algo con tus amigos?
El Cairo se mudó a La Sede, otro boliche, y, por lo general, vamos todos los días. Somos una población flotante de casi 20; uno llega, a otro lo trae un amigo. La gran ventaja es que se hablan pelotudeces. Siempre repito: lo que cansa es prestar atención. Y cuando vos estás con gente muy amiga no tenés por qué prestarle atención. Nos quedamos entre las 7.30 y las 9 de la noche. Es un recreo, un hábito fantástico. Varios ya llevamos como 25 años juntos.

De las veces que votaste para presidente, ¿ganaste alguna?
Sí, alguna gané. En el 83 voté a Alfonsín.

¿A quién votarías si hubiera elecciones mañana?
Creo que estoy en el mismo problema que la mayoría del pueblo argentino. Todos sabemos lo que no queremos pero no lo que queremos.

Si no terminaste la escuela y sos lo que sos, ¿el consejo es que los chicos no vayan a la escuela?
No, para nada, ésa sería una reflexión equivocada. En mi caso yo tuve la suerte de tener una determinada habilidad para dibujar, pero es una suma de casualidades. Ahora a mi hijo se le ha dado por la música y no sé por qué, como a mí se me dio por el dibujo cuando en mi familia nadie dibujaba.

¿Hay mucho choreo en el mercado de humoristas?
Hay un lógico choreo porque uno aprende copiando. Yo copié a Prat y a tantos otros: cómo dibuja las manos, los ojos, cómo soluciona esto, pero después uno va creando su estilo propio. Con las ideas se dan muchos casos de coincidencias. A veces mando un chiste al diario y pienso: a ver si lo publican antes de que Crist publique el mismo.

¿La vocación uno la trae de nacimiento o surge en un momento por algo?
No sé de dónde sale el puntapié inicial; por qué a mí me gustaron las historietas o se me ocurría copiar los dibujos. Esa es una parte misteriosa, aunque después se ejercita como un músculo cualquiera.

¿Vos sos al humor como quién al fútbol?
No sé, un Ardiles, un trabajador.

¿Nunca pensaste en afeitarte?
Sí, durante la dictadura, porque era un llamador, pero como soy un tipo muy rutinario no me afeité.

¿Rock o tango?
Tango. Goyeneche como emblema.

¿Cuál fue el clásico que te mantuvo más tiempo recluido en tu casa?
Me acuerdo de uno cuando era chico. ¡Lo que era la primaria! Newell’s ganó 5-3 después de ir 0-2. Una catástrofe.

¿Por qué la mayoría de los artistas rosarinos conocidos, como Olmedo, Fito Páez o Baglietto, son de Central?
Yo tampoco le encontraba explicación y un amigo me dijo: “Es un testeo de la ciudad, si agarrás diez arquitectos es lo mismo”. Entonces, con artistas también.

¿El fútbol es el anestesiante ideal de los gobernantes de turno?
No comparto esa teoría. La gente va a la cancha, grita, putea, sufre por el fútbol; sin embargo, cuando vuelve a la casa, sabe lo que está pasando. Acá se juega al fútbol pero los quilombos en los bancos y los cacerolazos siguen.

¿En qué se diferencian los hinchas de Newell’s de los de Central?
Ahora están muy mezclados. Originariamente había una diferencia hasta social. Se me ocurre que siempre fue como más exagerado y quilombero el público de Central, pero la gente de Newell’s es muy seguidora también.

¿Qué significa para vos que exista una organización como la OCAL?
Me parece propio de una hinchada como la de Central, no me extraña.

De chico eras lector de El Gráfico. ¿Qué era lo que más te gustaba?
Leía minuciosamente todo. Me gustaba, aparte, porque tenía una curiosidad de cómo se escribía. Panzeri tenía una cosa concienzuda, aunque me gustaba más Pepe Peña.

De los jóvenes de gráfica, ¿cuál te gusta más?
No veo toda la producción, pero te puedo nombrar a Langer.

¿Hubo jugadores que te hicieron reír en una cancha?
Risa admirativa, tipo: mirá lo que se le ocurrió a este tipo. Maradona, Orteguita...

Si hubieras nacido y vivido en Suiza, ¿creés que tendrías la capacidad para hacer reír que tenés?
Siempre damos el ejemplo de qué harán los colegas suizos. No conozco ningún humorista suizo, la verdad.

¿Creés posible que algún día Menotti y Bilardo se junten a discutir de fútbol?
Habría que preguntarles a ellos, pero este país da todo tipo de sorpresas, no hay que descartarlo.

¿A tu hijo no lo desheredaste por el hecho de que no le guste el fútbol?
No. Habría sido terrible si me salía hincha de Newell’s. Conozco casos y es terrible la convivencia.

¿Qué te dice cuando te ve sufriendo por radio o tevé un partido de Central?
Se ve que ya está acostumbrado. Por ahí llega y pregunta con miedo: “¿Cómo salió Central?”.

¿Cómo fue el día que te fuiste a probar a Central?
No pasó nada. No hubo dudas.

¿Cómo se dio el cambio para que pasaras de espectador, que va semana a semana a ver a Newell’s y a Central, a un fanático como ahora?
No sé si hay un momento exacto, aunque cuando iba a ver a Newell’s, era de Central, eso aclarémoslo. Después, cuando trascendió que yo era hincha de Central, y aparte me casé y tuve hijos, listo. Está bien el fanatismo, pero si además iba a ver a Newell’s iba a tener problemas con los hinchas de Newell’s y con mi mujer.

Estás viendo un partido de Central y se te ocurre algo, ¿lo anotás en un papel?
No, en los partidos de Central no se me ocurre nada, sólo pienso en el partido. Una vez me propusieron hacer un programa de tevé en el que yo iba con otro tipo a la cancha y mientras tanto hablábamos. “Pero vos estás en pedo –le dije–, yo no soporto ni que me dirijan la palabra cuando veo un partido de Central.”

Viene un día tu hijo y te dice que le empezó a gustar el fútbol y Newell’s, ¿qué hacés?
Tendría que consultarlo con un especialista, con un psicoanalista o algo por el estilo.

¿A las neuronas las alimentás con algo en especial?
No. Me cuido con la comida para no engordar pero no hay dieta para el raciocinio.

¿Qué cambios le harías al reglamento del fútbol?
Que cobren un lateral mal sacado. No incide para un carajo si mira al frente o no. Dejame de hinchar las pelotas.

¿Alguna vez rompiste algo viendo o escuchando un partido de Central?
No. Lo que uno abandona son algunos amuletos: tenés este cenicero en la mano y ese día ganó Central, entonces lo repetís para el partido siguiente. Te dura dos partidos, hasta que Central pierde de nuevo.

Está por entrar un gol de Newell’s y vos estás adentro del campo, ¿te metés para evitar el gol?
No. Eso ya lo hizo el Turco Espil, lo patentó él.

A Natalia Oreiro la eligieron madrina de la selección uruguaya, ¿a quién eligirías para la argentina?
A Carolina Peleritti. Tiene rasgos saludablemente criollos.

¿El jugador de Central más tribunero que recordás?
Dos. Buenos jugadores pero tribuneros al mango: el Chango Gramajo y el Puma Rodríguez. Una vez, el Chango le metió un gol a Newell’s en el Parque: eludió al arquero, hizo cruzar la pelota medio metro la línea de gol, siempre enganchada a su pie derecho; después la sacó, la levantó y la llevó como una bandeja en su mano, mostrándosela a la tribuna de Newell’s. Un personaje.

¿Cómo fue vivir en Rosario entre 1971 y 1974 cuando Central tenía dos títulos y Newell’s ninguno?
Muy excitante, sobre todo por lo novedoso. Además, en esa época Newell’s tenía un equipo del carajo.

¿Cómo te la hubieras bancado si Newell’s ganaba la Copa en el 88 o 92?
Difícil, hubiera sido realmente muy difícil de asimilar.

La verdad: de las mandarinas que te daba tu vieja para ir a la cancha, ¿cuántas terminaban en el campo de juego?
No era de tirar mandarinas. ¡Pero qué pérdida la de las mandarinas, no! El aroma. Debe ser una de las frutas más aromáticas, además una fruta diseñada para la cancha, cómoda para sacarle la piel. Antes era una costumbre llevarlas.

¿Por qué en tu libro “No te vayas campeón” hay un capítulo dedicado a cada uno de los equipos campeones de Central pero hay dos solos que agrupan los 4 títulos de Newell’s?
No fue una determinación mía, de verdad. Yo soy un eterno sospechoso con respecto a Newell’s. Cuando en la revista Viva escribí una nota sobre Maradona, escribieron al costado los datos y se olvidaron de Newell’s. Me lo adjudicaron a mí, y yo ni sabía que iban a poner una ficha técnica.

¿El Che Guevara era de Central o de Newell’s?
Eso está muy claro y no hay dudas. Era hincha de Central, no jodamos más. Y no lo digo yo sino Alberto Granado, el tipo que viajó con él. En el reportaje que le hizo Santo Biasatti, Granado cuenta que cuando iban viajando hacia el norte jugaban algunos partidos de fútbol. Biasatti le pregunta: “¿Y el Che jugaba?”. Granado le dice que sí, que era arquero e hincha de Central. Y explica que era de Central porque en esa época Central era el equipo del pueblo y Newell’s el de la alta sociedad. Te imaginás que con esa entrevista, la OCAL hizo todo: viajaron a Cuba, hicieron una marcha ahí, transmitieron el gol de Poy con los hijos del Che, todo. Así que no hay dudas, viejo.

¿Qué se hace, después de la eliminación en el Mundial, cuando falta toda una vida para el próximo Mundial?
Es duro. Este ha sido un golpe muy fuerte porque el nivel de decepción suele ser directamente proporcional al nivel de expectativas que se generan. Y el nivel de expectativa fue exageradamente grande; por un lado, por lo que había justificado con creces en las eliminatorias y, por el otro, porque existía una carga adicional. Había una gran necesidad de tener una alegría, de que Verón además de tirar los centros bajara el precio de la harina y abriera el corralito.

¿Estás de acuerdo con esos hinchas de Central que dijeron que no iban a alentar por Argentina y que gritarían los goles de Suecia porque Bielsa es de Newell’s?
No, no. Un tipo de la OCAL me comentó indignado ese hecho. No me extrañaría que fuera una nota armada; hoy, con tal de aparecer en tevé, hay gente que hace cualquier cosa. De todas formas, al día siguiente ya había gente de la OCAL distribuyendo un volante en el que repudiaban esos dichos por dos hechos esenciales: porque había tres jugadores de Central (Bonano, el Kily y Chamot) y porque Central ya tiene su técnico campeón mundial, el Flaco Menotti. Por eso, si Argentina salía campeón, de última quedábamos empatados. Y Bielsa hubiera sido el segundo, no el primero. Igual, no descarto que haya fanáticos recalcitrantes que piensen como esos de la tele. Son una ínfima minoría, no los comprendo.

¿Cómo surgió una casa de velorios para que la Hermana Rosa viera los partidos del Mundial?
Estaba pensando qué ámbitos podían ser propicios para la cosa nocturna. Estaban los boliches bailables, los moteles, y también los velatorios. Me incliné por esto último y lamentablemente quedó de alguna manera vinculado con la suerte de Argentina en el Mundial.

¿Se puede decir que la Hermana Rosa cumplió un ciclo después de su fracaso en el Mundial?
(Risas) A juzgar por los resultados, sí, pero en este país no hay muertos políticos. Se han equivocado tanto en muchísimos otros ámbitos que, indudablemente con la personalidad que tiene ella, estoy seguro de que va a renacer como si no hubiera cometido ningún error.
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lunes, 17 de agosto de 2009

Historias de ficción, batidas, no revueltas.

Frank Baiz Quevedo, guionista y dramaturgo venezolano, está desarrollando un software para escritura de guiones que, en menos de cinco minutos y después de seguir unos pocos pasos, produce un "Storyline", bien redactado y legible, a partir de la información cargada.
Este programa intenta ayudar a los escritores a estructurar sus historias de principio a fin, crear personajes, diseñar escaletas y armar cada una de las escenas o secuencias.

Según el propio Baiz Quevedo:

...El programa contará con varios asistentes que permiten construir la estructura dinámicamente en todos sus niveles (estructura base, escaleta de acciones, dinámica de escenas y de diálogos), un fichero de personajes muy completo que permite la construcción de los personajes en su esencia dramática y en su caracterización, y un procesador de palabras con el formato apropiado para escribir guiones, que permite el intercambio y la interacción de todos los módulos. Todo esto en un interfaz que está resultando contemporáneo y amable...

Imagino que los guionistas de tiras diarias y telenovelas amarán este nuevo software.
Tanta automatización ¿beneficiará a los autores?, ¿no estaremos nivelando hacia abajo?

Vía: Blogacine
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"A serious man" poster


Primer poster de la nueva película de los Coen. Me encanta.
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100 X 100: Roberto Fontanarrosa


Primera parte de la entrevista realizada en el año 2002 por la revista "El Gráfico" al Negro Fontanarrosa.


¿La palomita de Poy o el segundo gol de Diego a los ingleses?
La palomita de Poy, por el valor emocional. Ahora, desde un punto de vista técnico... viste que hay goles que con el paso del tiempo se agrandan, que en vez de ser desde 25 metros fueron desde 40, bueno, la limitación del gol de Diego es que no tiene posibilidad de exageración en el futuro. Uno dirá: “No sabés, la agarró atrás de la mitad de la cancha, gambeteó a medio equipo, eludió al arquero y gol”. Y fue así nomás.

¿Nunca hiciste un simulacro de la palomita de Poy?
No, porque no es una opción turística, que cada uno que va a Rosario puede pagar algo y tiene derecho a la palomita de Poy. Hay gente que tiene la aspiración de estar ahí en ese momento, en cada celebración de los 19 de diciembre: en el arco o tirándole la pelota a Aldo, eso sí.

¿Quién la tiene más clara con los pronósticos: la Hermana Rosa o Guillermo Nimo? Guillermo Nimo, que es un profesional. La Hermana Rosa es adivina y el fútbol es apenas una alternativa dentro de su trabajo.

¿Es cierto que no te gusta que tu mujer te despierte antes de lo habitual?
Sí, sólo dos veces entró en la habitación a despertarme: el día de la Guerra de Malvinas y el día que Diego firmó para Newell’s. La vez de Maradona, abrió la puerta y dijo: “Die-go fir-mó pa-ra Ne-well’s” y cerró.

¿Cuando te diste cuenta de que la calvicie sería tu compañera de ruta?
Uno la percibe pero no le da mucha importancia porque piensa que nunca va a llegar a la calvicie total. Por otro lado, no se puede hacer nada. Esos tratamientos de insertar cabello por cabello es como si te hicieran una transfusión de sangre glóbulo por glóbulo.

El cómico que más te hace reír.
Siento una gran admiración por Woody Allen. En el ámbito local, Les Luthiers y Olmedo, en líneas diferentes.

¿Qué chiste propio recordás que te hizo reír más?
Un chiste casi típico de mi manera de encarar el humor es uno que ilustra la tapa del libro de la pareja. La mujer le dice al esposo: “Querido, ya llevamos 18 años de casados”. El tipo le contesta con otra pregunta: “¿Y falta mucho?”

¿Inodoro Pereyra no es hincha de algún club?
A título de aprovechar un chiste, en algún momento decía que era de los Gauchos de Boedo.

Pero no es futbolero.
Es que no quiero redundar en el tema.

¿Es verdad que sos el cerebro en las sombras de la OCAL (Organización Canalla para América Latina)?
No. Es inútil repetirlo porque cada vez que digo que no lo soy es como que incrementara la convicción de que sí lo soy.

¿Por qué Central lleva más de 20 años sin ganarle a Newell’s en el Parque?
No soy un amante de las estadísticas, pero creo que el clásico rosarino es el que registra mayor cantidad de empates. Hay una conformidad mutua con el empate. Para Central en algún momento fue negocio el empate en el Parque y ahora la gente de Newell’s con tal de mantener esos 20 años tampoco arriesga demasiado.

¿Maradona en Newell’s es una mancha negra para el orgullo centralista?
En absoluto. Hay datos dolorosos para la gente de Central: el campeonato del 74 en el que Newell’s levantó un 0-2 contra Central en la final, los 20 años sin ganar en el Parque... Lo de Maradona en su enunciación pareció que iba a ser muy grave. Y después casi resultó una broma al revés. Es como si el más encarnizado de tus vecinos se compra un Rolls Royce. Te mató. Y después no lo puede sacar del garaje.

Pero en los libros, cuando se registra la trayectoria del mejor jugador argentino, aparece el escudito de Newell’s.
Está bien y yo entiendo que el hincha de Newell’s esté legítimamente orgulloso; sin embargo a la gente de Central no la perjudicó para nada, casi al contrario te diría.

¿Es cierto que sos un adicto al trabajo que además se aburre en las vacaciones?
Sí, totalmente cierto. Este es un trabajo vocacional, en el que yo la paso bastante bien. En las vacaciones, yo no sé que hacer. Nunca supe, por ejemplo, cómo era el uso del mar. No sé qué se hace en el mar. Hemos ido con el Negro Caloi, con todo el despelote de llevar reposeras, sombrilla y bolsos, y decimos: “¿Y ahora qué hacemos?”. Aparte, tengo una propensión notable al aburrimiento, entonces tiene que haber un cierto oleaje para que me meta.

¿Qué cosas te divierten, entonces?
La gente. Tampoco quiero eso de las playas desiertas, salvo que sea con Sandra Bullock, aunque entonces para qué quiero la playa desierta, me da lo mismo cualquier cosa. A mí me gustan los bares, tomar algo, ver pasar la gente. Por eso me gusta Nueva York.

Un partido.
Así, rápido, por las características que tuvo, el 4-0 contra el Mineiro, que nos dio la Conmebol. Esa noche fui a la cancha sin expectativas, un poco para cumplir con un plantel que había hecho una gran campaña en una copa internacional. Antes de empezar les dije a los muchachos: me voy a empezar a asustar a partir del tercer gol. Pero lo dije como una joda. Después se dio.

El último gran festejo que tuviste con Central.
Contra el América de Cali, por la última Libertadores. Fue impresionante, como una explosión. Ahí comprobé que sólo el fútbol puede permitirte que pases de estar muerto, deprimido, en la lona, a la euforia total. Perdíamos 3-0, jugábamos con uno menos y Central metió dos goles en el descuento. Ya se empezaban a escuchar los festejos de la gente de Newell’s, habían pegado afiches.

¿Sos de gritar los goles?
Sí. No soy un tipo demostrativo en la cancha pero grito los goles .

¿Dónde estabas el día de la palomita de Poy?
Lo vi en casa, no soportaba la ansiedad... Y creo que tampoco me soportaban a mí. Así y todo, no era consciente en ese momento de la importancia que iba a tener ese gol con el paso del tiempo. Esto también lo piensa Aldo, me lo contó.

Tu mejor libro.
Yo sostengo que los libros son como los CD: hay dos temas fuertes y el resto acompaña. Hay algunos cuentos en los que por ahí influye la repercusión que tuvieron: “El mundo ha vivido equivocado”, “19 de diciembre” y con el paso del tiempo, cuando uno los ve como si lo hubiera escrito otro, por ahí pienso que son buenos cuentos. También hay otros que me han gustado a mí solo y no a los demás.

¿Quién te puso “Negro” de apodo?
Hace poco estuve en España y una de las cosas que más me preguntaban era ésa. Mi vieja me decía Negro, Negrito, como esos perros que no tienen raza.

Un escritor.
Globalmente siempre me atrajeron los narradores norteamericanos de corte periodístico: Hemingway, Salinger, Capote, Irving. Leí también al Gordo Soriano, me interesó el boom latinoamericano; pero me doy cuenta de que estos narradores que cuentan con bastante sencillez algo son los que más me han influenciado.

¿Qué hiciste las dos veces que Newell’s perdió la final de la Libertadores?
Una vez estaba en Colombia, en Cartagena, en un encuentro. Me dio un alivio tremendo. “Puedo volver a Rosario”, pensé. En el 92 estaba en casa, lo vi por tele, sufriendo, y me acosté tranquilo, claro.

¿Tenés problemas en la calle con los hinchas de Newell’s?
No, en general no. Las jodas son: “Canallón, hacete de Newell’s”. Esas cosas. Pero conociendo la ciudad también me cuido en mis declaraciones. Eso no implica que yo diga que quiera que gane Newell’s. No me creería nadie.

El mejor jugador en la historia de Central.
Kempes. Fue el de mayor jerarquía. Después hay otros jugadores más pegados al sentimiento: los nacidos en Central y que jugaron más tiempo.

El jugador al que más puteaste en una cancha.
No soy de putearlos, posiblemente haya sido alguno tan intrascendente que pasó de largo.

El personaje del fútbol que más te cautivó en una charla.
Hay varios. Valdano, el Flaco Menotti, Perfumo, Quique Wolff son los que están tratando de traducir lo que ellos vivieron como jugadores para que la gente lo perciba más.

¿Con Valdano se chicanean por sus orígenes de Newell’s y Central?
Sí, muy a nivel de broma. Hace poco, cuando presenté un libro en Madrid, me regaló una camiseta de Real Madrid con una frase que decía “El Negro ha vivido equivocado”, haciendo referencia justamente a mi carácter de hincha de Central y al libro que presentaba.

¿De chico soñabas con ser lo que sos hoy?
Desde chico me gustó dibujar, aunque en esa época suponer que uno iba a ganarse la vida de esto era como decir “voy a ser astronauta”. Sonaba extraño. Yo quería dibujar historietas de aventuras como las del Tony, no humor.

¿Siempre tuviste esa veta humorística? ¿Tus amigos se reían de tus chistes?
No. Tal vez un matiz, pero siempre dentro de las características de los dibujantes: un tipo muy introvertido y cerrado, entonces la transmisión de ese posible humor no llegaba a ningún lado. Se fue dando. De la secundaria pasé a una agencia de publicidad y ahí empecé a trabajar más el humor.

¿Cómo te definís profesionalmente?
Soy un narrador, que a veces cuento con el dibujo, a veces con el texto y a veces con las dos cosas. Cuando lleno las tarjetas de embarque pongo “dibujante”. Es lo primero que naturalmente me sale decir.

¿Quién era tu ídolo de pibe?
Hugo Pratt, el dibujante de “El Corto Maltés”. Le copié mucho, en algunas cosas por ahí se puede entrever eso.

Fontanarrosa como futbolista, ¿estilo quién?
Una especie de volante por derecha prolijo. No me animo a la comparación.

¿Cómo te enteraste del primer título ganado por Newell’s en 1974?
La sabiduría del destino me mandó a Roma. Era la primera vez que viajaba a Europa. Me acerqué a un grupo de argentinos que estaba en Piazza Spagna a preguntar cómo había salido la final. “Ganó Newell’s”, dijo uno. “Se suspendió porque se armó quilombo”, agregó otro. “Creo que ganó Central”, se sumó uno más. Después me enteré de que levantaron el 0-2 y fueron campeones con el empate. Por suerte volví a Rosario bastante tiempo después para amortiguar las cargadas y el sufrimiento.

¿No crees que si Newell’s hubiera tenido un Fontanarrosa en sus filas se habría llenado de plata escribiendo sobre esa final?
Alguna vez charlaba con Valdano: “Dios no lo permita, pero si yo hubiera sido de Newell’s, ese partido tiene todos los condimentos para un cuento, un muy buen cuento, una cosa épica”. Siempre me sorprendió que festejaran más el gol de Domizi, cuando nos ganaron con suplentes en el 92. Sin embargo son decisiones personales de cada uno.

¿La llegada de Menotti a Central te entusiasmó porque son dos cosas muy cercanas a tus sentimientos o te dio miedo por lo que puede ocurrir?
Me entusiasmó porque llegó el Flaco y así puedo ir más seguido a tomar un café con él. Además, en un momento tan caótico de Central, con un vacío de poder impresionante, creo que el Flaco hasta puede ser más importante institucionalmente que en el ámbito futbolístico. En el campo de juego está jodido porque juega con los jugadores que van quedando; afuera aglutina mucho.

¿Alguna vez una derrota te espantó las musas inspiradoras?
Cualquier derrota de Central me pone de un humor espantoso. Es jodido arrancar una semana después de una derrota.

¿Como hace un tipo que tiene que crear? ¿Se sienta frente a la mesa y dice: “Musas, vengan”?
Yo leo el diario, anoto cuáles son las noticias y observo cuál me puede generar algún material. Uno maneja 2 o 3 mecanismos para procesar la información y conseguir un producto humorístico. Eso para los chistes de todos los días y también para Inodoro. Es como que estás todo el tiempo con una antena: ¿esto me podrá servir?

¿Para los cuentos te basás más en las historias de tus amigos?
Según. También mucho en la lectura. Así como para un músico es fundamental escuchar música para un tipo que escribe es fundamental leer, va disparando algunas cosas. Y leo de todo. Por ahí leés algo de un tratado de la cría de lombriz y puede salir algo.

¿Es casi una regla que el humorista sea un tipo serio tirando a amargo en la vida real?
En general el humorista gráfico parte de la introspección. Casi todos los chicos que dibujan son muy callados, cerrados y creo que por eso mismo dibujan, como una manera de llegar a la gente. Aparte se necesita un cierto grado de observación y casi siempre la observación parte más de escuchar que de hablar. Lo que tampoco se puede caer es en la leyenda del payaso triste. Sí es cierto que, salvo algunas excepciones, como el Negro Crist, casi ningún humorista gráfico es un entretenedor. No es que llega Quino a una fiesta y dicen “ahora empezó la joda”. Pero son tipos, me refiero a Quino, Caloi, Les Luthiers, que en una mesa de 6 u 8 personas se arma y te cagás de risa.

¿Vos cómo sos?
Igual a estos últimos que nombré. No soy un animador.

En un chiste tuyo, una señora le decía a una amiga: “A mí no me gusta el fútbol, pero voy a la cancha porque en una de ésas hay un gol y mi marido me abraza”. ¿Tu mujer nunca te dijo eso?
No, no. Hay un libro que se llama “Fiebre en las gradas”, de un inglés fanático del Arsenal llamado Nick Hornby, que es muy claro. El decía que no hay que ir a la cancha con un chico ni con una mujer, porque no se puede prestar atención a dos cosas al mismo tiempo. Van a patear un corner y el chico quiere ir al baño. No se puede.

¿En qué le gana Rosario a Buenos Aires y en qué Buenos Aires a Rosario?
Rosario tiene la ventaja del tamaño y la cantidad de habitantes. Yo creo que la calidad de vida crece cuando hay menos gente. Después, son ciudades parecidas: muy italianas, de inmigrantes, portuarias, tangueras; a diferencia de Córdoba, que es folclórica. El tamaño le da una característica de club a la ciudad, es más fácil encontrarse con la gente. Buenos Aires le puede ganar a Rosario en la oferta de espectáculos y actividades, que es mayor.

¿Por qué te parece que hay tan poca literatura vinculada con el fútbol? Proporcionalmente, para un país de la cultura futbolística de éste, no hay tanto material, como sí lo ha habido de boxeo, por ejemplo. Lo que pasa es que el tiempo que yo dedicaba a ver la Tercera, la Reserva y la Primera no me dejaba tiempo para escribir. Y el tipo que escribía se dedicaba a escribir, no iba a la cancha. El intelectual estaba alejado del fútbol en general. Con excepciones, como el Gordo Soriano y Osvaldo Bayer, otro hincha de Central, vale aclarar.

¿Kempes, Poy, Palma o Zof?
Como símbolo de Central, Poy, por una suma de circunstancias que exceden al mismo Aldo: la palomita, que siempre jugó en Central...

De los equipos de Central campeón, ¿con cuál te quedás?
El primero, el del 71, gran equipo.

¿Tenés miedo que dentro de poco Central se vaya a la B?
Está dentro de las posibilidades, sobre todo por la situación económica y el vaciamiento futbolístico del club. Desde que se fue Bauza, Central vendió a 8 titulares. Y sigue. A pesar de que las inferiores de Central son una especie de milagro, no dan abasto.

¿Por qué el fútbol rosarino en los últimos años ni siquiera pelea los campeonatos?
Por lo que decíamos antes. no se puede aguantar un equipo. Los jugadores que se destacan se venden a los 10 partidos, como Muñoz Mustafá o Cetto para citar algunos casos.

¿Avalás la suelta de ratas por aquel 4-0 a Newell’s con retirada del rival?
No, lo que se hace es un lanzamiento de toallas. En Rosario se da todo un contrapunto de recordatorios y mientras la cosa se mantenga en un plano de joda creativa, está bien, pero se puede poner espeso.

¿La gente te pide autógrafos cuando vas al Gigante o te deja ver los partidos tranquilo?
Allá soy una figura de todos los días, así que los veo tranquilo, con un grupo de amigos en la platea alta del lado de los bancos....
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domingo, 16 de agosto de 2009

Operación "Say no more"


¿Qué hay detrás del regreso de Charly García?

Después de largos meses de internación en una clínica psiquiátrica, producto de su adicción a las drogas y el alcohol, Charly García volvió al centro de la escena musical. Lo hizo hace unos días, presentando su "nuevo" tema Deberías saber por qué. Sin embargo, comenzaron a circular versiones sobre su no tan nuevo material y su extraña operación retorno.

Es de público conocimiento la notable mejora que evidencia el músico. Se lo ve más relleno, acicalado, elegante, políticamente correcto. El gran responsable de ello es Ramón "Palito" Ortega, quien con su familia refugiaron y contuvieron a Charly en su quinta. Después de un tiempo de mejoras, García decide refundar su banda y comenzar una serie de ensayos, algo que viniendo de un músico no es de extrañar. Pero aquello que en principio se manifestaba como una salida terapéutica, se convirtió en rutina y desembocó en una llamativa y precipitada gira de regreso.
Todo comenzó con la idea de presentar el tema como el producto de la rehabilitación de Charly en la clínica Dharma, algo refutado por los videos que circulan en internet y que dan cuenta de un recital del músico en Mar del Plata interpretando la misma canción varios meses antes de su internación; luego devino la presentación en cadena nacional; el obelisco envuelto en un brazalete say no more y el eslogan de: "vuelve el más grande", todo ideado y ejecutado por su nuevo agente de marketing Darío Loperfido, ex secretario de cultura del gobierno de De La Rúa.
Como parte de la euforia, su manager Fernando Szereszevsky sentenciaba en cuanto medio tenía a su alcance: "Hoy es un día histórico para el rock".
Por lo pronto ya hay fecha confirmada para su recital en Velez, el 23 de octubre, día de su cumpleaños 58. Los sectores de entradas llevan ridículos rótulos, identificados con los nombres de sus discos, los que contiene aquellas canciones que sabemos todos.

Me pregunto: ¿qué carajo están haciendo con Charly? ¿buscan exprimir y juntar las últimas mieles del máximo ídolo del rock nacional? ¿hay tantos huecos económicos por tapar? ¿está Gacía realmente recuperado? ¿o tenía razón Cipolatti cuando gritaba que a Charly lo estaban matando?

Algo no está bien. Su última nota en la revista Rolling Stone fue de los más pobre, teniendo en el rol protagónico a un cronista que relataba sensaciones del encuentro, muy lejos de las grandes entrevista que la misma revista realizase en el pasado y a un abismo de la anterior exclusiva, con un Charly autentico, visceral, furioso, solitario, hundido, artista, necesitado y genial.
Su último tema me fue indiferente. Esperaba más de alguien que dejó huellas con sus canciones en distintas etapas de mi vida. Y su presentación en Luján fue triste.
Hay cosas que notamos pero que no queremos ver.
Su entorno lo ayuda, quizás lo haya salvado, pero lo ata. Hasta que no vuelva a ser, mínimamente, el de antes, no será Charly. Es cierto, el pasado lo puede acabar, pero lo hacía artísticamente único. Que rompa las cadenas, que pase a retiro o que se reinvente. Pero que sea Charly. Hoy en día es otro tipo (loco). Hoy en día su capricho no es ley.
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Martin Scorsese: "Estoy aprendiendo algo sobre cine argentino"


Siempre menciona a John Cassavetes como su maestro. ¿Cuán importante fue para su carrera y qué aprendió de él?

John me dio un ejemplo muy importante en dos momentos cruciales. El primero fue mucho antes de conocernos, cuando vi Sombras por primera vez, la única vez, porque la impresión que me causó fue tan indeleble que siempre quise conservar la experiencia de esa primera vez. Sombras me demostró que no había excusas, que podías agarrar una cámara y trabajar a partir de tu experiencia, y que si respetabas tu propia verdad, podías comunicarla en un filme, más allá de las limitaciones. Sombras estaba llena de errores técnicos, pero no importaba. Nos mostró que no era fácil, porque ser honesto con vos y con la vida que te rodea es difícil, no es amable. Pero también nos mostró que no era imposible, que hacer cine estaba a nuestro alcance.

¿Cómo se conocieron?

Muchos años después, a través de nuestro amigo en común Jay Cocks. John vio mi primera película (¿Quién golpea a mi puerta?) y le gustó lo que traté de hacer; pero cuando vio mi segunda, Boxcar Bertha, fue brutalmente honesto. Me dijo: "Hiciste un buen trabajo, pero pasaste un año de tu vida haciendo un pedazo de basura. Ahora andá y filmá algo que tengas ganas de filmar, algo que necesites filmar". Y así salió el guión que se convirtió en Calles salvajes. Lo que hay que entender es que John no era crítico sólo por el hecho de serlo. Hablaba desde la urgencia. Había pasado por el sistema de estudios pensando que así podría hacer películas que lo iban a satisfacer a él y a ellos al mismo tiempo, y se dio cuenta de que no podía. Y reconoció que para mí, entonces, era lo mismo. Me comunicó la urgencia de la situación y me habló a mí y para mí al mismo tiempo.

Además de John debió haber habido otros maestros en su vida, no sólo en cine...

La vida de todos está llena de mentores. Y esas enseñanzas pueden venir de las formas más raras. En mi caso empieza por mis padres, Charles y Catherine. Con mi tía Fanny, que falleció recientemente. Mi tío Joe. Y luego el Padre Francis Principe, a quien conocí a los doce años. Y luego, a la distancia, Elia Kazan fue una clase de mentor diferente. El lo sabía y yo también, pero nunca hablamos del tema. Y eso sigue toda la vida. Ahora aprendo de mi hija Francesa, cuando miro el mundo a través de sus ojos.

¿Piensa que se aprende más viendo trabajar a un cineasta o viendo sus filmes?

Lo que se aprende de ver a cineastas trabajando es una cosa, y supongo que siempre tiene que ver con el hecho de que cada uno tiene su propia forma de trabajar. Ver los filmes es otra cosa. ¿Cómo hizo King Vidor para lograr esa extraordinaria toma de los rascacielos a través de la ventana de la ambulancia en El manantial? ¿Por qué tiene un efecto emocional tan profundo y visceral? La ví muchas veces y me doy cuenta de que tiene que ver con el lugar que tiene en la historia, el hecho de que es la visión de un hombre que está muriendo, que es una sorpresa, que engancha con el tema de la película, que el ángulo es importante, que la Cruz Roja está en el centro del cuadro y que es importante porque es casi el emblema de un credo, de un credo de vida, en este caso del poder de la arquitectura. Ves algo, te afecta, y lo volvés a mirar para ver cómo se hizo. Y mirás la misma imagen años después, en un momento diferente de tu vida, y te atrapa por razones diferentes. Es algo con lo que vivís, se convierte en parte de tu existencia. Uno cambia y también cambian las películas.

Usted es un realizador y a la vez historiador del cine. ¿Nunca tiene la impresión de que tanta información e influencias pueden ser un poco paralizantes?

El término influencia ha sido mal usado. Podés tener grandes sensaciones sobre todo tipo de películas y cargar con miles de imágenes en tu cabeza, pero cuando empezás a trabajar estás solo. En un sentido no lo estás porque tenés colaboradores de los que podés depender y eso es invalorable. Pero, en otro, si querés ser fiel a algo que sentiste en el material, está en vos y sólo en vos. La parte de la influencia viene cuando estás preparando, o ni siquiera eso, sino mirando escenas y películas porque son parte del vocabulario cinematográfico que tenés en mente para una historia en particular. Pero no es realmente una cuestión de influencia.

¿Existen películas que lo hagan pensar: "desearía haberla hecho yo"?

Hay tantas películas geniales e inspiradoras. Mis cinco favoritas son El Ciudadano, Más corazón que odio, Las zapatillas rojas, Ocho y medio y El Gatopardo. Hay veces en que tenido una sensación de envidia viéndolas y hay momentos en que pensé podría parar ahora porque, ¿para qué intentar hacer otra cosa? ¡Está todo acá! Y hay otras veces en las que me siento a verlas agradecido de que esos filmes existan y me siento un privilegiado por haberlos visto.

¿Hay algún cineasta de la historia que lo haga sentir "impotente", sentir que nunca podrá hacer lo que él hizo?

Bueno, no sé si quiero hacer lo que otro ya hizo... Pero sí que hay ciertos cineastas que me maravillan. Powell y Pressburger, Hitchcock, Fritz Lang, Welles, Godard, Kubrick, Bertolucci. Ves su obra y es inspiradora. Y también puede ser atemorizante. Pero eso es parte de la vida. Es como Beckett: No puedo seguir... Voy a seguir. Ves algo que te hace pensar, bueno, eso fue tan genial que la vida podría parar ahora. Pero no. Siempre hay más cosas para ver y hacer.

Los cineastas norteamericanos parecen estar sólo interesados en su propio cine. ¿Qué piensa que se están perdiendo del cine del mundo?

Es cierto, pero también hay muchos con una apreciación más amplia del cine del mundo. Muchos cineastas que conozco ven películas de todos los lugares y épocas. Parafraseando a Peter Bogdanovich, "no hay películas extranjeras: solo películas que vi y películas que no vi".

Si tuviera que elegir cineastas del mundo que usted piensa que merecen ser más conocidos, ¿cuáles elegiría?

Hay muchísimos cineastas talentosos cuyo trabajo merece más exposición: Souleymane Cissé, de Mali; Tian Zhuang-zhuang y Jia Zhang-ke, de China; Celina Murga y Lucrecia Martel, de Argentina; Carlos Reygadas, de México; Hong Sang-soo, de Corea del Sur, Apichatpong Weerasetakhul, de Tailandia. Y podría seguir y seguir...

La Argentina tiene una larga tradición de cine. ¿Conoce algo de ella?

Estoy aprendiendo sobre cine argentino. Conocía algunas películas de Leopoldo Torre Nilsson, pero Celina (Murga) me ha mostrado filmes de Leonardo Favio y Kent (Jones) me ha hablado acerca de otros cineastas cuyo trabajo me gustaría ver. Siempre es excitante porque hay muchísimo para descubrir.

¿Cuán importante fue finalmente ganar el Oscar después de todos estos años?

Pongámoslo de esta manera: no fue algo intrascendente. Pero a la mañana siguiente recuerdo haberme dicho a mí mismo, OK, ¿cuando podemos volver a trabajar?

Fuente: Clarín


MARTIN SCORSESE: Director, Guionista y Productor Cinematográfico. Autor de “Calles peligrosas”; “Taxi Driver”; “Toro Salvaje”; “El rey de la comedia”; “After Hours”; “La última tentación de Cristo”, "Buenos Muchachos” y “Casino”; entre otras maravillas del 7º Arte. Realizador de documentales sobre la historia del Rock and roll, incluyendo “Woodstock”; "The Last Waltz" (the Band); "No direction Home" (Bob Dylan); "Shine a Light" (The Rolling Stone) y la biblia del Blues: "Martin Scorsese presents The Blues".
El bambino de Little Italy. El historiador del cine americano. Mi mentor.
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